Cuatro fluidos, la sangre, el semen, las secreciones vaginales y la leche materna de las personas infectadas tienen una concentración suficiente de virus como para transmitirlo. Ello significa que el VIH puede transmitirse por tres vías: sexual, sanguínea y de madre a hijo/a. Además, para que se produzca la infección es necesario que el VIH penetre en el organismo y entre en contacto con la sangre o mucosas (revestimiento del interior de la boca, vagina, pene y recto) de la persona.
Se produce en el momento en que la sangre VIH positiva entra en el torrente sanguíneo de otra persona. La transmisión del VIH por transfusiones o inyecciones de productos derivados de la sangre es en la actualidad prácticamente nula ya que desde 1987 existe la obligatoriedad de examinar todas las donaciones de sangre y destruir aquellas que contengan el virus. Del mismo modo, todo el material que se utiliza en el acto de la donación es estéril y de un solo uso. A través del uso compartido de jeringuillas, agujas de tatuar o implantación de piercings y determinados objetos de aseo personal que puedan llegar a estar en contacto con la sangre (cuchillas de afeitar, cepillos de dientes, tijeras) puede transmitirse el virus. Por tanto, es fundamental no compartir ninguno de ellos y exigir que todo el material que utilicen en centros de tatuajes esté perfectamente esterilizado.
La transmisión se produce a través del contacto de fluidos (sangre, semen y secreciones vaginales) con una persona VIH positiva. La penetración vaginal o anal sin protección y los contactos oro-genitales (sobre todo si hay lesiones en cualquiera de las dos zonas y/o si se ingieren las secreciones) son vías de entrada para el virus en el organismo. Es importante saber que, cuando una persona tiene alguna Infección de Transmisión Sexual aumenta el riesgo de infección por VIH. Una sola práctica sexual de riesgo es suficiente para contraer la infección, pero evidentemente, el riesgo aumentará proporcionalmente cuantas más relaciones sin protección se mantengan.
Una mujer VIH positiva puede transmitir el virus a su hijo/a durante el embarazo a través de la placenta o durante el parto. La lactancia natural es otra de las vías de transmisión. Es importante diferenciar que, aunque todos los bebés hijos de madres VIH positivas nacen con los anticuerpos, no todos desarrollan la infección. Cuando una mujer VIH positiva desea tener un hijo o hija, recibirá tratamiento antirretroviral que disminuye el riesgo de transmisión. En el momento del parto, se aconsejará la cesárea para evitar al alumbramiento a través del canal del parto. También el recién nacido recibirá tratamiento antirretroviral para reducir riesgos y por supuesto, debe evitarse la lactancia natural. Si una mujer VIH positiva no desea continuar con su embarazo podrá acogerse a uno de los supuestos legalmente establecidos para interrumpir su gestación.
-En los contactos cotidianos: besos, caricias, WC públicos, duchas, tos, estornudos, vasos, cubiertos, alimentos, lugares de trabajo, colegios, gimnasios, piscinas...
-Tampoco se transmite a través de la saliva, las lágrimas o el sudor
-Besándose, abrazándose, acariciándose
-Ni por picaduras de insectos o por el contacto con animales domésticos.
-Por la donación de sangre
Si deseas más información sobre el VIH y otras infecciones de Transmisión Sexual, puedes consultar la guía para mediadores/as de esta campaña