Hasta el 31 de diciembre de 2007 se habían notificado en España desde el inicio de la epidemia un total de 75.733 casos de sida. En 1994 alcanzó su punto máximo. Posteriormente, la extensión de tratamientos antirretrovirales provocó descensos en la mortalidad por sida y consecuentemente, mejoró la calidad de vida y supervivencia de las personas infectadas. Pese a este progresivo declive, nuestro país continúa siendo uno de los de Europa Occidental con mayor incidencia de sida.
La epidemia en España vino marcada al principio por el fuerte impacto de la transmisión por vía parenteral, a causa de la inyección de drogas ilegales en condiciones no higiénicas. En la actualidad, la forma más común de transmisión del VIH es la transmisión por relaciones sexuales sin protección, tanto homo como heterosexual y así lo confirman los últimos datos disponibles. En esta misma línea, y también como consecuencia de las relaciones sexuales sin protección, desde el año 2001 se viene observando un progresivo aumento de las Infecciones de Transmisión Sexual.
En España, el sistema sanitario garantiza que el diagnóstico y el tratamiento de la infección por VIH sea gratuito y confidencial. Pese a ello, un alto número de personas infectadas desconocen su situación, de modo que llegan a estadios avanzados de inmunodeficiencia y desarrollan sida sin haber podido recibir tratamiento. Es decir, ni pueden beneficiarse de la medicación y además, pueden tener un papel relevante en la transmisión de la infección. Esto nos indica que, además de reforzar las medidas de prevención, es necesario potenciar las intervenciones dirigidas a promover la prueba del VIH, el consejo y el diagnóstico precoz en personas que hayan mantenido prácticas de riesgo.